LA ELEGIDA (2021)

Nombre del ilustrador : Susana Villegas Arroyo
Año de publicación : 2021
Lugar de publicación : La Paz
Editorial : Gisbert y Cia. S.A.
Colección : ---
Número de edición : Primera
Número de páginas : 224
ISBN : 978-9917-9860-1-0
Depósito Legal : 4-1-2487-2021

Esta novela trata de una aventura en la selva amazónica, lugar mágico en el que ríos, fauna y flora se entrelazan para mostrarse en el más maravilloso de los actos que es la vida misma. Belén está de vacaciones junto a su familia en un albergue de pampas de los Llanos de Moxos. Sus planes son jugar y divertirse como cualquier niña de 8 años; sin embargo, ni siquiera sospecha que ha sido elegida para llevar a cabo una misión importante. Debe llegar hasta el Madidi para encontrar al Jaguar y entregarle el encargo del Gran Bufeo Rosado, y así evitar que la tranquila vida de la selva colapse. Para lograrlo, cuenta con la fuerza de los espíritus guardianes de la selva y la ayuda de aquellos animales que están dispuestos a arriesgar su vida para velar por la existencia de las especies. Una obra que muestra el hogar de una diversidad de magníficos ejemplares de la fauna amazónica, muchos en peligro de extinción, amenazados por la insensatez del hombre y la dolorosa huella de los incendios. Pampas de los Llanos de Moxos y el Madidi son dos reservas naturales que, además de ser un espectáculo para todos nuestros sentidos, son patrimonio de nuestro país.

Fragmentos

I – EL SIRINGUERO GRITÓN

 

Belén salió de la cabaña de aquel albergue dando un portazo estrepitoso. Caminó furiosa unos diez pasos, luego se paró de golpe y zapateó con ambos pies. Puso sus manos en la cintura y pegó un grito al cielo para descargar todo lo que llevaba dentro. En seguida se puso a imitar a sus padres cambiando de voz y usando frases reiterativas como “no puedes salir despeinada”, “tienes que ponerte repelente”, “te estás olvidando el bloqueador”, “no te has puesto la gorra”, “amarra tus zapatos”…

  • ¿Acaso no se dan cuenta de que

estamos en la selva? –dijo en voz alta–. Lo que aquí importa es jugar y no lo que te pones o te dejas de poner.

Antes de continuar con esta historia, tengo que contarte que yo no busqué a Belén para ponerla como protagonista, fue ella la que entró en mi vida a sus escasos ocho años. Tengo la impresión de que quería que yo pusiera toda mi atención sobre ella y nada más que sobre ella. Fue por eso que un día, en que yo estaba sentada delante de mi laptop releyendo las primeras líneas de una nueva novela que estaba creando, su imagen se abrió delante mío, de la misma manera en que sorpresivamente se abren los anuncios en una página de Internet. Entonces, toda mi pantalla se llenó de Belén. Con sus botas color chocolate, una calza blanca y una solera rosada me miraba desafiante acomodando sus lentes de marco morado, mientras su corta melena se agitaba de manera muy coqueta con cada uno de sus movimientos. De pronto, se puso de cuclillas, rasgó el borde de la página donde ella estaba, se deslizó por la grieta que había hecho y con pasó firme entró a mi página, a la página donde yo había comenzado mi novela. Cruzó a través de los párrafos, se abrió pasó entre las letras, e irrumpiendo con esa personalidad tan fuerte y decidida que tiene, pisoteó y saltó con fuerza sobre todo lo que yo había escrito hasta no dejar ni una sola letra en su lugar. Entonces supe que tenía que comenzar de nuevo, pero esta vez con Belén.

Belén se disponía a jugar sobre un promontorio de tierra, pero escuchó el chillido de un pájaro que la detuvo. Lo reconoció enseguida, así que decidió encaminarse al lugar de donde salía aquel sonido agudo. Se paró debajo de una palmera, miró hacia lo alto y gritó:

  • ¡Te atrapé! ¡Ya sé que tú eres el que chillas por la noche! A ti no te importa, claro, pero tu chillido despertó a mi padre a las tres de la mañana, por lo tanto, mi padre no pudo dormir más. Eso hizo que despertara de muy mal humor; entonces, todo ese mal humor recayó sobre la pobre hija pequeña de la familia… y esa, por si no lo sabes, pájaro tonto, ¡soy yo!

El pajarito que no tenía más de 30 centímetros y que apenas se distinguía entre el follaje de la palmera, movía insistentemente su cabeza redondeada, tratando de precisar el origen de la voz gritona e impositiva que lo increpaba. Finalmente, dobló su cuerpo de plumaje gris hacia Belén y emitió un silbido fuerte que repitió una y otra vez hasta el cansancio. Belén no se movió y lo miró furiosa, tapándose ambos oídos con las manos hasta que el pájaro terminó.

  • ¿Ya terminaste? –dijo bajando los brazos–. ¿Te parece bien gritar de esa manera?
  • No sé si me parece o no, pero es la única manera en que sé hacerlo. Sé que soy el pájaro más bullicioso de estos lugares, pero no es mi culpa…
  • ¿Qué no es tu culpa? ¡Eres un pájaro tonto!
  • No soy pájaro tonto, mi nombre es Siringuero Gritón, ¿o a ti te llaman niña tonta?
  • No… Bueno… A veces.
  • ¿Y te gusta que te digan “niña tonta”?
  • No, pero yo no me pongo a cantar a las tres de la mañana…

Y sin decir más, Belén se dio vuelta y volvió a su juego. No le gustaba escuchar preguntas que la hicieran dudar de sí misma y menos que criticaran su comportamiento. Para Belén, el Siringuero era un pájaro tonto y ahí quedaba la conversación.

La niña olvidó pronto lo acontecido y se metió de lleno en su juego de construcción de túneles y altas torres de arena. Ignoró el nuevo silbido agudo e insistente del Siringuero que no tardó en recibir contestación. La pampa entera parecía responder. Se escuchó el chillar de varios monos, el silbido y gorjear de distintas aves, el croar de las ranas y cientos de voces más. Cuando la pampa se calló, se sintió el aletear del Siringuero gris que abandonaba la palmera para perderse en la inmensidad del cielo.

Había pasado un buen rato y Belén seguía entretenida en su juego. Inundaba los túneles con agua y formaba barro para construir más edificios en su ciudad de arena. Ni siquiera pasaba por su mente que desde el aire, un par de ojos la tenía en la mira.

 

 

 

 

 

 

Ilustraciones